Sueños Infernales 2

Written by Edgar Rodriguez on Friday, May 25, 2007 at 10:48 AM

La televisión es el infierno, lo juro, no estoy exagerando carajo ¡la tele es el mismísimo infierno! Pero permítanme explicarles mi experiencia, como fue que descubrí las propiedades satánicas de esta aparato. Un día (cono empiezan los cuantos cuando no importa la fecha, es lo de menos) regresaba a casa de mi trabajo, estaba cansado, podría decir incluso un poco agobiado por las presiones en la oficina, pero no pienso detenerme aquí a narrar los pormenores de mi agobiante vida de asalariado. El punto es, que cuando llegue a mi casa no quería pensar en nada, necesitaba relajarme y descansar; pensé (ese fue mi primer error, jamás debí hacerlo, pensar puede ser algo muy peligroso) que la televisión podría ayudarme. Inocente (se los juró que lo era, de haber sabido que esa cosa era el infierno ni lo hubiera pensado) apreté el botón rojo del control remoto, ese que dice “power” y que ahora pienso debería decir “hell”. La pantalla se encendió, comenzaron a formarse en su interior diminutas imágenes provistas de vida y de un sonido. Jugué un poco con el control remoto (creó que los comunicólogos llamas a este simple hecho “Zapping”); ahí estaban ellos, en todos los canales, sonrientes con sus caras falsas, vendiendo felicidad, rodeados de un mundo superfluo y marerialista; estaban todos y cada uno de los esbirros de Satanás: Adal Ramones, Belcebú, Daniel Bisoño, Paty Chapoy, Loret de Mola, Javier Alatorre, Brozo, Leviatán y hasta el Chupacabras. Intentaron seducirme con sus engaños, para caer en ese mundo lleno de avaricia, lujuria, gula, soberbia, egoísmo y todos los demás pecados hábilmente disfrazados de programas de entretenimiento, noticieros, espectáculos. La tele estaba llena de todo lo que es malo: groserías, chismes, escenas de sexo, violencia, muerte, mentiras. De pronto advertí que el aparato cobraba un fulgor extraño, se volvia rojiza y retumbaba cada vez más fuerte con un sonido estridente, como si mil bandas de metal o rock pesado estuvieran ahí adentro; también había risas, risas provenientes de todos los televidentes engañados y contagiados de perversidad por los malos chistes de Eugenio Derbez y Ortiz de Pinedo. No pude resistirlo más, me levante como pude del comodo sillón y quise destrozar el aparato, pero no podía; ahí estaba el brillante letrero “sony” con sus diez años de garantía y su imagen de alta fidelidad y los 24 meses sin intereses que me costó. Tuve que tomar fuerzas de lo más profundo de mi alma, alejarme un poco, cerrar los ojos y tomar una silla plegable con las dos manos y entonces…. Uno, dos tres, cuatro no llegue al quinto por que entonces hubiera sido ira, pero con cuatro golpes de la silla fue suficiente para dejar a la televisión destrozada, con su brillo, su glamour y su maldad desterradas para siempre de mi casa. Ahora, cuando regreso a casa, cansado y agobiado por el trabajo, tomo un libro (el único que tengo, el único que necesito) y me pongo a leer para encontrar la paz: “el hombre por la trasgresión voluntaria cayó de su estado perfecto, por cuya causa todo género humano es ahora pecador, no por fuerza sino por voluntad” (Eclesiastés 7:29); “Los redimidos vivirán en el cielo y los perdidos existirán en el infierno con el diablo y sus ángeles, y tal existencia, sea en el cielo o sea en el infierno, será eterna” (Apocalipsis 14:11). Después de leer rezo, le pido a Dios pro todos los hombres, sobre todos por los televidentes, caídos en las redes del Diablo, le pido que los perdone y les de la fuerza necesaria, como me la dio a mí, para destruir ese demoníaco aparato.


PD: Espero que esta extraña Hiberbole, un tanto sarcastica (no satánica) no halla ofendido a naide de ser así, que más da, al que le quede el saco... que me lo preste!

Un breve y veloz entresueño

Written by Edgar Rodriguez on Wednesday, May 16, 2007 at 7:59 PM

¡Mete el acelerador! Esto se esta tornando estúpidamente lento; no pasa nada, casi todo es tan incómodamente ordinario; me veo atrapado en la redes de una felicidad costumbrista. “El hombre animal de costumbres” ¡Falacia! Ingenuidad teórica de un sociólogo convencido de que las cosas deben ser de algún modo preciso. El hombre posmoderno prefiere escapar, abusar de lo diferente. Caminar lentamente, complacido con una vida de medianas comodidades, no es opción. ¡Acelera carajo! Quiero sentir el aire en la cara, ver pasar las opciones a toda velocidad, sin escoger ninguna. No quiero la paz, no quiero la aburrida tarjeta postal de familia feliz. Quiero mis pensamientos a 500 kilómetros por hora, sin precisión, sin seguridad, sin ideas fijas, con el universo por delante escupiéndome en el rostro, demostrándome en cada curva que no se nada, que soy un imbécil, que nunca llegare a la meta. Que “se hace el camino al andar”, al correr se hace el camino. ¡Mete el acelerador!

Caras vemos, profesores no sabemos

Written by Edgar Rodriguez on Tuesday, May 15, 2007 at 3:19 PM

Hoy, según el calendario no oficial de días conmemorativos se celebra el día del maestro. Ellos (bueno, no exactamente todos los maestros, sólo lo del sindicato) lo celebran con una gran marcha, esta de moda. Creo que hubiese sido divertido que el 10 de mayo las madres marchasen frente al monumento a la madre, o el 30 de abril el sindicato de niños cerrara el museo del niño en protesta por los altos precios que hay en el mismo (Han visto cuanto cuesta entrar al domo digital!! Es una grosería!!). O que tal una marcha de secretarias, compadres, abuelos, enamorados, enfermeras, albañiles, ¡Tacos! Con la educación que tenemos en México basta que la tele proclame el día de la torta de tamal, para que todos lo celebremos engrosando los bolsillos de los felices tamaleros (por supuesto, en contubernio con la televisora). Esto, en gran parte gracias a ellos (no a todos cierto) nuestro agraciados maestros. Pero la culpa no es sólo de ellos, ¿Saben cuanto gana un maestro? Con esos sueldos, poco se puede exigir, sobre todo si la mayoría de nuestros maestros, terminaron trabajando de eso por que no encontraron otra opción, consecuencia: gente frustrada que enseña frustración. En la escuela se pretende homogenizar el conocimiento, los maestros enseñan a memorizar datos (muchos inútiles, hasta ahora no me ha servido para un carajo al fecha de nacimiento de Miguel Hidalgo que memorice en cuarto de primaria, de la cual ya no me acuerdo ni me acordare nunca). Incluso en nivel universitario y maestría se hace poco por fomentar en el alumnado un espíritu crítico y pasión por la materia que se imparte. Hay maestros que no enseñan nada, mientras a otros, como les gusta enseñar!! ( maestras universitarias con faldas cortas y escotes, profesores enseñando pelo en pecho, que les recuerda?) Muchos maestros aborrecen su profesión y trasmiten el mismo hastío a sus alumnos de cualquier nivel. Un maestros in pasión no sirve para nada, puede saber todo sobre su materia, ser el mejor en su área, pero si no tiene pasión para enseñar, sólo seguirá afectando a los ya bastante maniados alumnos. Hoy no pienso felicitar a ningún maestro, los que merecen o merecieron en algún momento mi reconocimiento, lo tuvieron, no necesitan de un día en el calendario de festividades conmemorativas.

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