Showing posts with label Peroratas Utópicas. Show all posts
Showing posts with label Peroratas Utópicas. Show all posts

Carta a Andrés Caicedo, a cuatro décadas de su suicidio

Written by Edgar Rodriguez on Friday, March 03, 2017 at 5:48 PM


Ciudad de México, 4 de Marzo, 2017
Andresito:

¿Por qué te mataste cabrón? Me hubiera gustado leerte más, pinche Andrés. Aunque quizá hubieras sufrido el destino de otros escritores de la ‘onda’; hubieras terminado como un viejito respetable con un chingo de obra publicada, galimatías y mafufadas, con pretensiones de chavoruco. Pero al menos otra década nos hubieras regalado, algunos cuentos, otra novela y ya. ¿Qué te costaba, cabrón? Pinche envidioso.

Perdóname si te habló así, tan al chile; espero me entiendas, como yo intenté descifrar tu desmadre lingüístico caleño, esa bomba de palabras,  ese terrorismo literario, esa anarquía del lenguaje, tan de la ‘onda’, tan Parmenides y su Pasto verde, tan aquí mis chicharrones truenan, el que entendió entendió y el que no, me vale verga. Espero me entiendas, Andrés, como hizo el esfuerzo por hacerlo Bernard Coehn cuando te tradujo al francés, pobre wey. Se obsesionó con el ritmo en ¡Que viva la música!, comparó la labor de traducir tu novela con la traducción de poesía e incluso rememoró a Flaubert, quien según cuentan las leyendas solía leer en voz alta fragmentos de sus obras para perfeccionar el ritmo. 

 ¿Por qué te mataste cabrón? Tú mismo lo dijiste: “Nací con la muerte dentro y lo único que hago es sacármela para dejar de pensar y quedar tranquilo […] muero porque ya para cumplir 24 años soy un anacronismo y un sinsentido, y desde que cumplí 21 vengo sin entender el mundo”. Me avergüenza confesarlo, esto lo leí en una carta que escribiste a tu madre en 1975, en un intento de suicidio fracasado. Una carta que nadie más debería haber leído. 

El culero de Alberto Fuget, escritor chileno antimacondo (oyeesamamada) la publicó en un libro con otra docena de cartas tuyas. Pinche cultura del morbo. El libro se llama “Mi cuerpo es una celda”, el muy mamón incluso incluyó como epígrafe la letra una la canción de Arcade Fire: My body is a cage that keeps me From dancing with the one I love But my mind holds the key”. 


Leí casi todo el libro, soy una pinche contradicción, lo sé, pero escribías bien chido, Andrés, qué querías que hiciera. Incluso tú reconocías el valor literario de tus cartas, algunas superiores a algunos cuentos tuyos, la neta. En la última carta le escribiste a Patricia Restrepo, tu amor único, tu vida entera, tu redención, tú agonía. A veces eras bien cursi, cabrón. Ella te dejó apenas después de que publicaste ¡Que viva la música! Ya no te aguantaba. ¿Quién sí?               

¿Por qué te mataste cabrón?  Si supieras cuánto se ha escrito de ti. Creo que hay más obra crítica sobre tu obra que el volumen total de tu obra misma. Y me da coraje, Andrés, me emputa que gran parte de los estudios explotan el morbo que despierta tu suicidio y tu estilo de vida. Alimentan el mito de tu figura, pero profundizan poco en tu obra, escriben mucha mierda, que si eras puto, pedófilo, drogadicto, hijo de puta, incestuoso. Te califican con una facilidad que asusta y encabrona.

Por eso ya no hablaré de ti, hablaré de aquello que es más tú de lo que fuiste tú mismo. Eso que te superó. Esas poco más de cien pinches páginas que son tu esencia: ¡Que víva la música! Que viva, carajo, ese arrebato capaz de destruir el lenguaje y crear uno nuevo, un lenguaje propio “que por el día no tenga pasado y por la noche sea milenario” (como dijo José Lezama Lima). 


Tu esencia fue femenina, Andrés, eras María del Carmen Huerta, la rubísima Mona, la Siempreviva. No digo que fueras puto, no te ofendas carnal, no intento reducir tu complejidad sexual; además el escritor Jaime Manrique (que si es maricón) ya aclaró que no lo eras, lo bateaste al pobre. Sin embargo,  imagino que si hubieras nacido en otros tiempos hubieras  sido un feliz travesti, un travesti rubio, rompe madres, reina de la noche, parada en la barra del bar la Purísima en el centro de la Ciudad de México. Fuiste escritor, dices en una de tus cartas, porque la primera vez que quisiste bailar con una morra, ella te dejo plantado, que poca madre, no pudo seguirte el paso. En el fondo hubieras querido ser la Siempreviva.

Por eso tomaste la voz de mujer en primera persona, te transformaste y usaste esa voluntad camaleónica para escribir algo autentico, anormal en esos tiempos, tiempos del realismo mágico y  la tropicalización literaria. Tiempos de “La nueva novela latinoamericana”, puto Carlos Fuentes y su comercialización de los paraísos bananeros. 

En contraste estaba la onda, esos que se sentían bien chingones escribiendo en inglés y según rompiendo las reglas, a lo Burroughs, a lo Ginsberg, a lo Kerouac. Pero la neta eran hijos de papi, como tu cabrón, admítelo, educados en escuelas privadas con su english desde childrens y su cárcel de clase media-alta, con el miedo a la calle verdadera (no las calles aspiraciones de On the road); con sus incursiones psicodélicas, sus pretensiones de Roling stones, With no satisfaction even you try, and try, and try. 

Pero tu otro yo, la Mona, esa rubia descocada, no sabe inglés y se avergüenza de su pendejes y busca quien le traduzca las letras y se enamora de un guitarrista que había vivido en el gabacho, que se siente el muy vergas, con su mata mamona y sus aires de rockstar. Si te hubieras quedado con esa ideas, pinche Andrés, la tuya sería una novelita más de la onda, pero diste el saltó, cabrón, fuiste más allá.

Cruzaste el río de Cali, ese río metafísico que nunca cruzo realmente el mamón de Cortazar, para saltar al otro lado, donde estaba la salsa, bendita salsa, ajena a la razón, puro movimiento, ritmo, rumba, pachanga, mira que rico y bajo. Incluso regresaste para lanzar una consigna hermosa por lo chabacana: “¡abajo la penetración cultural yanky!”. Es a  partir de entonces, justo a la mitad de la novela, que comienza realmente lo bueno, lo chingón, lo revolucionario. 

Hiciste bien en mandar a la chingada a los Rollings, cualquier pendejo puede decir maravillas de esos fulanos mientras narra una peda con mota incluida. ¡Uy que malotes!  Pero cuántos nos han hablado como lo hiciste tú de Richi Ray y Bobby Cruz, de Mon Rivera y su lluvia con nieve. Cuántos han introducido de tal forma lo auténticamente latino sin caer en esa retórica bananera del realismo mágico. Cuántos lograron mezclar esa esencia de la salsa con el terror, el miedo heredado de tus influencias de Poe y Lovercraft. ¿Te imaginas a Lovercraft bailando salsa? Que debraye. “Terror… tal palabra significa para mí un lugar común” puede leerse esta frase en la portada de una edición de “Angelitos empantanados”, esos cuentitos que escribiste sobre adolecentes mierdas, clasistas, cursilones pero con un final que deja helado. Como la escena del Bárbaro acuchillando al gringo mientras Mona y Maria Bayo cojen al aire libre. Es una escena memorable, goyesca, sin morbo, es el culmen de un aullido, tu propio aullido, en español caleño.      

¿Por qué te mataste cabrón? Quizá tenías todo planeado, querías volverte un mito. Como lo hicieron Kurt Cobain, Janis Joplin y John Kennedy Toole, el gran Toole autor de la Conjura de los necios. 
Las últimas páginas de ¡Qué viva la música! son tu manifiesto y epitafio. “Que nadie sepa tu nombre y que nadie amparo te dé. Que no accedas a los tejemanejes de la celebridad. Si dejas obra, muere tranquilo, confiando en unos pocos buenos amigos. Nunca permitas que te vuelvan persona mayor, hombre respetable. Nunca dejes de ser niño, aunque tengas los ojos en la nuca y se te empiecen a caer los dientes”. 

Andrés, Andresito, niño eterno, rubia trasvesti, mala conciencia, terror de dios. Qué voz hubiera sido la voz de tus hubieras. Hasta dónde pudieras haber alcanzado a llegar así, escupiendo al cielo, con tus desórdenes sexuales, tus pocos amigos, tu amor hecho mierda. Yo no puedo resucitarte, carajo, qué más quisiera, para escucharte hablar sobre cine y leer otros cuentos escabrosos de tu mano malnacidos. Solo puedo escribirte estas líneas hoy, a cuatro décadas de tu suicidio, para darte las gracias, por la experiencia  de ¡Qué viva la música!. Por el desasosiego, por la explosión lingüística, el ritmo, por descubrirme el mundo de la salsa de Richy Ray y Bobby Cruz, con su orquesta, su piano su Changó, kaniosile, cabo e, Babalú: “Yo soy Babalú, camino al Arará y con mi trabajo la tierra temblá”. La poesía afrocubana hecha música, luego que hecha otra vez literatura. ¡Que chingoneria! Gracias Andrés.

¿Por qué te mataste cabrón? Pinche Andrés, qué te costaba esperarte más, solo un poquito, un poquito más a lo José José, carajo. Pero no, con solo un cuarto de siglos te suicidaste, nos dejaste sin ti, que poca consideración, te pasaste de verga. 





Los defectos de Cortázar

Written by Edgar Rodriguez on Tuesday, August 26, 2014 at 12:18 PM

 El escritor argentino no era un dios, como algunos pretenden, eso queda claro. Pero podría ir incluso un poco más lejos, mucho más; digamos ya, sin eufemismos: era un perfecto idiota. Lo era en todo el sentido que implica serlo, incluso el reconocimiento personal, la aceptación, la resignación. Sí, hay que ser realmente idiota para alegrarse, sorprenderse, entusiasmarse aún con las cosas más insignificantes de esta vida.  

Es un grave  defecto ese de ser idiota, nos aleja del resto de los hombres: razonables, útiles, lógicos, inteligentes. Resulta incómodo el entusiasmo permanente, esa especie de presencia y reconocimiento constante del mundo. Ese persistente gusto por todas las cosas no conduce nunca a nada bueno, mas que al desbordamiento de las pasiones. Tenía razón al auto censurarse, hay que ser realmente idiota para ser un poeta.

Aunada a esta idiotez perenne, pecaba también de un infantilismo incandescente, un no creer en lo ineludible, una falta de razón, una ignorante desazón pueril hacia todo lo que se ha enseñando. También era así, un niño desobediente que no sólo buscaba transgredir las reglas, sino que gozaba haciéndolo, burlándose de los críticos y los lectores, escapándose de sí mismo.

Aún hoy, juega todo el tiempo, se burla del lector, de las normas, de La Literatura, de esa que escriben con mayúsculas. Se divierte de lo lindo con trazos en el suelo, con sus esquemas numéricos, con sus trampas, sus laberintos interminables. Para Cortázar la poesía era eso, un elemento lúdico constante de las palabras con las cosas; jugar es vivir plenamente, más allá del hábito y la rutina, de las máscaras y las apariencias, es la esencia misma del hombre. Jugar a la poesía es jugar a pleno, jugar a la poesía es un arte ineludible, jugar a la poesía es un estilo de vida.

“Y el juego en el que cada espejo
Miente otra vez lo ya mentido
Y con los ecos del vacío
Tañe la música del tiempo”
(Planta baja, Último Round)

“para el que con su incendio te ilumina,
cósmico caracol de azul sonoro,
blanco que vibra un címbalo de oro,
último trecho de la jabalina,

la mano que te busca en la penumbra
se detiene en la tibia encrucijada
donde musgo y coral velan la entrada
y un río de luciérnagas alumbra.

si, portulano, fuego de esmeralda,
sirte y fanal en una misma empresa
cuando la boca navegante besa
la poza más profunda de tu espalda,

suave canibalismo que devora
su presa que lo danza hacia el abismo,
oh laberinto exacto de sí mismo
donde el pavor de la delicia mora

agua para la sed del que te viaja
mientras la luz que junto al lecho vela
baja a tus muslos su húmeda gacela
y al fin la estremecida flor desgaja”.

(Viaje infinito, Salvo el crepúsculo)

Siempre fue un niño escritor, a los nueve años tuvo sus primeros acercamientos con la literatura. Comenzó a escribir poemas perfectamente rimados y ritmados. Él mismo admite que eran poemas muy malos, cargados de sentimientos ingenuos y  toda la cursilería de un niño. Al respecto de estos poemas, Cortázar relata que después de haber mostrado a su madre dos o tres sonetos absolutamente impecables, ella los mostró al resto de la familia; los cuales le dijeron a su madre que él era un plagiario, que esos sonetos los había sacado de algún libro, pues siempre lo veían leyendo.

En las palabras del propio Julio, se nota su primera decepción literaria: “Mi madre… muy avergonzada, trató de sonsacarme si esos poemas yo los había escrito o los había sacado de algún libro. Tuve un ataque de desesperación, creo que nunca he llorado tanto […] Yo consideré eso como una ofensa, como algo que me vulneraba en los más hondo… Yo había hecho esos sonetos con un amor infinito y me habían salido formidablemente bien. El resultado era que me acusaban de plagio…”

Era, también, un obseso irremediable. A los 60 años seguía creyendo en las formas perfectas de la poesía; en el soneto, figura ya superada por muchos poetas, abandonada en pos de la escritura más libre de la época moderna. Pero que él seguía cultivando en secreto hasta la publicación de Salvo el Crepúsculo.

Rebelde o revoltoso, que para el caso es lo mismo, fue para colmo siempre un inconforme con todo, con las reglas, con la política, con la vida misma. La literatura de Cortázar es una rebelión en sí misma, rompe con las formas, crea las suyas propias.

En palabras de László Scholz investigador de literatura latinoamericana, especializado en la obra de Julio: “Cortázar es  L´homme revolte de su generación, el hombre que ha vivido en el infierno argentino y europeo de los años cuarenta, y desde entonces no cesa de rebelarse […] es el único artista de su generación que ha sido hasta ahora consecuente con su rebeldía”.

Para colmo ahora resulta incluso hasta un necio, un cínico. Vale la pena revisar la portada de Ultimo Round en su edición de Siglo XXI, México, 1969. Donde se incluye el siguiente texto:

“Joven amigo: ¿Se siente revolucionario? ¿Cree que la hora se acerca para nuestros pueblos?

En ese caso, proceda CON SERIEDAD. La revolución no es un juego. Cese de reír. NO SUEÑE. Sobre todo NO SUEÑE. Soñar no conduce a nada, sólo la reflexión y la seriedad confieren la ponderación necesaria para las acciones duraderas. Niéguese al delirio, a los ideales, a lo imposible. Nadie baja de una sierra con diez machetes locos para acabar con un ejército bien armado: no se deje engañar por informaciones tergiversadas, no le haga caso a Lenin. La revolución será fruto de estudios documentados y de una larga paciencia. SEA SERIO. MATE LOS SUEÑOS. SEA SERIO. MATE LOS SUEÑOS. SEA SERIO. MATE LOS SUEÑOS.”

Nada le parece, es un inconformista. Es un extraño de este mundo, con un estado constante de desconsolación. No está conforme con la realidad circundante, rechaza y denuncia las reglas sociales, busca un mundo más amplio e integral para salvar lo que él llama “lo verdaderamente humano”.

En este sentido Cortázar es como Oliveira (de Rayuela), le duele el mundo, está desconcertado ante todo lo que le rodea. Es una concepción de lo absurdo, como lo dice explícitamente en esta misma novela: “Lo absurdo no son las cosas, lo absurdo es que las cosas estén ahí y las sintamos como absurdas”.

“Para el poeta angustiado, todo poema es un desencanto, un producto desconsolador de ambiciones profundas más o menos definidas, de un balbuceo existencial que sólo el poema puede analógicamente evocar y reconstruir”, refiere el propio escritor argentino en su ensayo ‘Hacia una poética’.

Como lo dijo algunas vez Vasconcelos, el gran impulsor de la educación en México, existen dos clases de libros: lo que se leen sentado y los que se leen de pie. Estos últimos son aquellos que nos hacen vibrar, reprueban la vida, son como un grito que nos estremece, nos obliga a ponernos de pie.

“Y sé muy bien que no estarás.
No estarás en la calle,
en el murmullo que brota de noche
de los postes de alumbrado,
ni en el gesto de elegir el menú,
ni en la sonrisa que alivia
los completos de los subtes,
ni en los libros prestados
ni en el hasta mañana.

No estarás en mis sueños,
en el destino original
de mis palabras,
ni en una cifra telefónica estarás
o en el color de un par de guantes
o una blusa.
Me enojaré amor mío,
sin que sea por ti,
y compraré bombones
pero no para ti,
me pararé en la esquina
a la que no vendrás,
y diré las palabras que se dicen
y comeré las cosas que se comen
y soñaré las cosas que se sueñan
y sé muy bien que no estarás,
ni aquí adentro, la cárcel
donde aún te retengo,
ni allí fuera, este río de calles
y de puentes.
No estarás para nada,
no serás ni recuerdo,
y cuando piense en ti
pensaré un pensamiento
que oscuramente
trata de acordarse de ti.”

(El futuro,  Salvo el crepúsculo)

Podemos darnos cuenta hasta aquí de un defecto más del escritor argentino, es un sentimental, un cursi, un romántico en cuestión. “El vocabulario es mi carbono 14, no así los temas y los modos por que nada ha cambiado en ese terreno donde sigo siendo el mismo, quiero decir romántico, sensiblero, cursi…”   

 Si se ha puesto atención hasta ahora se notará que algunas de las características citadas son un tanto contradictorias: cómo se puede ser idiota (en el sentido ya planteado) y doliente al mismo tiempo. Este contrapunto sirve para mostrarnos otro más de sus grandes defectos, Cortázar es un contradictorio, indefinido, es un camaleón.

No es la primera vez que se le clasifica bajo dicho término, el mismo autor lo utilizó para justificar la divergencia de su libro “Vuelta al día en ochenta mundos”. Y de la misma forma se sirve de este concepto para escribir su “Arte poética”; en gran parte inspirada en los estudios de Keats.     

“El poeta renuncia a defenderse, a conservar una identidad en el acto de conocer […] se le da temporalmente el sentirse a cada paso otro, el salirse tan fácilmente de sí mismo para ingresar en las entidades que lo absorben, enajenarse con el objeto que será cantado, la materia física o moral cuya combustión lírica provocará el poema”

Es un alquimista de la palabra, un matabele (brujo africano) que transfigura al esencia de las cosas. Para Cortázar eso es la poesía, una especie de acto mágico mediante el cual trata de introducirse en la esencia de las cosas, ser la tormenta mientras se escribe sobre la misma y a la vez ser capaz de hacer un sortilegio que permita establecer relaciones válidas entre las cosas por una analogía sentimental: hacer que la tormenta sea un grito, eliminando el puente ficticio del “como”;  la tormenta no es como un grito, es un grito.

En el perseguidor se ejemplifica esta forma de concebir la realidad: “Todo era como una jalea, todo temblaba alrededor, que no había más que fijarse un poco, sentirse un poco, callarse un poco, para descubrir los agujeros”, relata Johnny Carter, personaje principal de la novela.      

“El poeta es pues un mago, su objetivo es apoderarse del mundo, no se contenta con nombrar las cosas, quiere llegar a lo profundo de los objetos y los seres; el poeta quiere ser la cosa, quiere ser su esencia.”

Idiota, infantil, obseso, revolucionario, necio, inconformista, cursi, contradictorio, hipnotizador… la lista de los defectos puede seguir alargándose, mas estos han sido suficientes para mostrarnos entredicho uno de los más graves defectos de Cortázar: poeta..

Él mismo relata que cuando mostraba sus poemas a sus amigos, la invariable respuesta era: ¿Cuándo escribís otro cuento?; pues era encasillado dentro del género en el que mejor se desenvolvía. Alguna vez también lo dijo Miguel Oviedo, quien calificó la poesía de Cortázar como “conmovedoramente mala”.

La sentencia debería ser entonces: haberse dedicado a hacer lo que mejor sabía, zapatero a sus cuentos a sus novelas y ya. Pero el propio Julio se pronunció siempre en contra de las etiquetas; buscaba la disolución de los géneros tradicionales. No sólo borrar los límites entre prosa, poesía y drama, sino que ampliar los marcos de la literatura misma. 

Cortázar es un poeta, basta leerlo para darse cuenta de ello; su obra es sin duda alguna poesía, aunque se encuentre alineada como prosa. Si el Capítulo 7 de Rayuela, aclamado hasta el hartazgo, no es poesía, ¿entonces qué diablos es?


No le tengo miedo a los lugares comunes, pues sé que en este mundo no hay nadie más común que yo; por eso termino parafraseando aquel viejo dicho: “De músicos poetas y locos, todos tenemos un poco”. Pero son en realidad pocas personas, excepcionales, las que de esas tres cosas lo tienen todo, Cortázar es el gran ejemplo:  “De músico, poeta y loco, Cortázar lo tiene todo”.


Cuando ella o él te dejen, no perdones,
niégate a comprenderlo.
Cultiva bien tu odio, nunca seas
generoso en palabras o en olvido.
Cuando ella o él te dejen, nunca digas
adiós, o qué vamos a hacerle.
Maldice cada letra de su nombre.
Y júrale odio eterno mirándole a los ojos.
Cuando ella o él te dejen, nunca creas
ni justificaciones ni promesas
y busca las palabras más hirientes
el insulto más infame que conozcas.
Cuando ella o él te dejen, nunca juegues
a ser Rick perdido en Casablanca.
Provoca llanto, dolor, remordimientos
y que el adiós te corte igual que una cuchilla.
Porque cuando ella o él te dejan, habrá alguien
tarde o temprano esperando en otra esquina
y volverán a gozar en otros brazos
y dirán “te amo”. Y “ven, dámelo todo”.
Y olvidarán. ¿Para qué, entonces,
mentir? Que ella o él se lleven
-aunque dure bien poco- nuestro odio
igual que una bandera. Para siempre.

(Manual para salvar el odio, Salvo el crepúsculo)


Un cigarro sin filtro y un cerillo sin imaginación

Written by Edgar Rodriguez on Saturday, July 06, 2013 at 9:47 PM

Bajé del autobús, miré el puente y dudé si debía cruzarlo. Recordé ‘Rayuela’, los puentes como símbolos de unión entre puntos, entre países, estados de conciencia, amores, recuerdos, conceptos aparentemente inconexos. Suspiré, exhale nostalgia y me dije no: mejor nicotina. Saqué un cigarro, lo puse en mis labios y busqué en la bolsa interior de mi chamarra de cuero algo para encenderlo.Ahí estaba la caja de cerillos Imperial, signo Escorpión.
Entonces me acordé de Avoar, el viejo amigo Avoar,santa claus poeta, dador de libros, ermitaño sensible con el suelo de su casa cubierto por cáscaras de cacahuates, con sus historias sobre supersticiones para justificar su huevones, sus merengues, su copa de anís, su puro y su diabetes. Lo recordé porque él me aconsejó un día un ejercicio para practicar la paciencia:   todas las mañanas al despertar abrir una caja de cerillos, voltearla para dejar caer los 50 o más que esta contenga y luego recogerlos, uno por uno, mientras se cuenta: 1, 2, 3... , así, rutinariamente. Lo había intentado una vez la semana anterior, por eso cuando abrí la caja encontré sólo 7 cerillos de los cuales supuse, según mis cálculos, que al menos 5 debían estar quemados. Era de noche, resultaba difícil reconocer a simple viste cuales servirán y cuales no.
Entonces recordé una película de Jean-Pierre Jeunet, el director de Amélie, mal titulada aquí como  ‘Amor eterno’. El nombre original de dicha cinta es Un long dimanche de fiançailles, no sé francés, pero puedo jurar que no significan lo mismo. El punto: en dicha película la protagonista tiene la costumbre de resolver conflictos mediante el azar basado en cosas insignificantes, por ejemplo: ella corre para despedir a su amado, toma un atajo y piensa, si llego antes que él a cierta encrucijada, significa que volverá, si no, no. Por ejemplo, yo: si prende el cerillo cruzó el puente, si no no, tomo otro autobús, huyó lejos de aqui, me invento otra vida.
Imaginé entonces esa posibilidad, la del abandono. Dilucidé un viaje a Acapulco, mi entrada por la puerta grande al ‘wild side’ de la vida, el desasosiego de mis seres queridos ante mi repentina desaparición y mi posterior reencuentro en alguna nota roja de un periódico local guerrerense o quizá, imagine, mi regreso incognito, triunfal, con la cartera repleta y muchas historias y muchas preguntas. Sonreí al imaginar mi explicación: sucede que un día, antes de cruzar el puente, decidí fumar un cigarro, pero el cerillo no prendió, por eso me fui, sólo por eso.
A esas alturas de mi divagación ya estaba a la mitad del puente y del cigarro. Hice lo que tenía que hacer, seguir con mi vida, vida al fin; pero me dí un gusto infantil, justo ahí, a la mitad del camino entre la realidad y la fantasía: arrojé inconscientemente el cigarro prendido al vacío de una avenida muy transitada y recordé una frase cliché de Kurt Kobain.
En realidad no pasó nada, el cerillo prendió desde el principio, carente, el muy puto, de un poco más de imaginación.

¿No oyes cantar a los muertos?

Written by Edgar Rodriguez on Wednesday, August 01, 2012 at 5:35 PM


Me acorde de Rulfo, de la tierra agreste, del desierto, de los perros de traspatio, esos que sólo saben ladrar.  Soy neófito en materias musical, a lo mucho toco la puerta y tengo tres pies izquierdos; pero una cosa sí se: la música es capaz de revivir a los muertos. 
La primera vez que presencie este milagro fue en el ‘Ruta 61’, llegue ahí gracias a un festival llamado ‘Viva Vivaldi’ en el 2008, el programa incluía un concierto titulado: Vivaldi y el blues. Entre los invitados estaba José Cruz, tuve un orgasmo sólo de pensarlo, pero la realidad es que la mezcla Cruz y Vivaldi era demasiado buena para ser verdad. 
Descubrí que el Ruta 21 sólo utilizaba el festival para publicitar sus eventos que no tenían nada que ver con las cuatro estaciones. Pero ver a José Cruz valía la pena. Tras un par de horas de espera todas las miradas se dirigieron a la entrada del lugar y dejaron de prestar atención a los que tocaban. Ahí estaba, el padre del blues en México, caminaba con pasos cortos, ayudado de un bastón y el brazo de alguien más, atrás de él arrastraban un tanque de oxígeno. Yo pensé que era una lástima verlo así, mejor me hubiera quedado con la imagen que tenía de él a inicios del siglo XXI en el Museo del Chopo: lleno de vitalidad, desafiante, iluminado, en un concierto de tres horas y media.
Pero ya estaba ahí, había pagado mi entrada, así que espere. Esa madrugada presencié un milagro: el mismo hombre que una hora antes apenas podía caminar y hablar, estaba ahí, sobre el escenario, tocó la armónica como un desquiciado, cantó, estaba vivo, más vivo que yo, carajo, más vivo que nadie en ese puto lugar. 
No lo soñé. Lo se, por que hace diez días volví a presenciar el mismo prodigio. Esta vez fue en el ‘Club Atlántico’, a donde Cruz llegó alrededor de las 2:30, después de cuatro bandas teloneras de cuyo nombre no quiero ni acordarme. Para esa hora debo confesar que ya estaba borracho; no fue culpa mía, tenía toda la intención de mantenerme sobrio, pero llegaron cuatro mujeres seductoras, me invitaron a su mesa y me convidaron de sus bebidas embriagantes (no es chiste, eso paso de verdad y lo peor es que al final estaba tan ebrio de alcohol y blues que no le pedí teléfono a ninguna, hay que ser imbécil).
Esta vez Cruz lucia aún peor: llegó en silla de ruedas, en medio de un tumulto de gente, tuvieron que ayudarlo a subir al escenario. Ahí se sentó, dijo algunas palabras y comenzó a tocar su armónica, lentamente, con paciencia de amante experimentado, subió de intensidad, poco a poco. Tomó su ‘medicina’, hasta que al fin logró ponerse de pie, cual Lázaro.
Me acerque para ver de cerca, incluso quise tocarlo para cerciorarme  de que era real. Me hubiera gusta meter el dedo a través de los hoyos en las palmas de sus manos, para así creer, yo: hombre poca fe. Esta vez el milagro duro menos, apneas una hora, tras la cual, la luz de Cruz volvió a apagarse para dejarlo ahí, como un hombre cualquiera en una silla de ruedas. 
Al salir, aún resonaba en mi cabeza el coro de ‘El Quinque’: “habría que matarme, tendrían que matarme para arrebatarme el blues”. Afuera, sentí un escalofrío cuando pensé que, a pesar de la música, el blues, la armónica, los aplausos, a pesar de cualquier cosa, ese hombre, el tal José Cruz, morirá tarde o temprano. Como yo, como mi padre, como mis hijos. Pero me queda la satisfacción, el consuelo, de saber que poder escuchar cantar a los muertos gracias a las frívolas, la utilitarias, la tecnológicas, las sin alma, reproducciones de audio en los formatos existentes y por inventar (como dicen ahora los contratos).

Poeta de elevador

Written by Edgar Rodriguez on Wednesday, March 07, 2012 at 9:27 PM

Cuando subí al elevador apenas me percaté de que había alguien más ahí. Estaba absorto en la lectura de una novela policíaca, por lo cual tampoco sentí la mirada insistente. El ascensor llegó al tercer piso, antes de que se abriera la puerta mi acompañante me preguntó, con tierna timidez: “¿Ese libro es de poesía?”.

Sólo hasta entonces reparé a detalle en ella. Una mujer bajita, delgada, entre 30 y 40 años, vestía el uniforme que usan las personas encargadas de la limpieza en el edificio. Parecía cansada, sus ojos tristones escabulleron a los míos para clavarse en el suelo, como si
estuviera apenada después de decir una estupidez. La puerta se abrió, no había tiempo para pensar, me limité a murmurar un seco, un frío, un inconsciente: ‘No, es una novela”. Di un paso afuera y miré de reojo como se cerraba el elevador mientras ella levantaba los ojos y me
dirigía una mirada que me pareció suplicante.

No había nada más que hacer, la había defraudado. Sentí un hueco en la panza y pensé que tal vez debería correr al cuarto, al quinto, al sexto piso y apretar el botón del ascensor. Recibir a esa mujer con una sonrisa y decirle: lo siento, me equivoqué, en realidad este sí es un libro de poesía, es un antología con las mejores poesías amorosas de todos los tiempos, están aquí las más bellas, las más sublimes, las más evocativas y todo lo que usted pueda necesitar o buscar en una poesía.

Era una tontería. Mi entereza y sentido común volvió a ganar la batalla, quedó sepultado otro impulso en el panteón inconmensurable de mi cabeza (o mi corazón?) (soy cursi de closet o entre paréntesis). A cambió dediqué algunos minutos a unos de mis pasatiempos favoritos: imaginar. Rebobiné la película hasta el momento antes de su pregunta. Apenas terminó ella de hablar cuando yo ya tenía una respuesta en los labios y una mirada candorosa y un extraño sentido de fraternidad.

Una mentira, sí eso debí decirle desde el principio. Cuando ella me preguntó qué clase de poesía, seguí con el juego de contestar lo que ella quería. Poesía amorosa. Entonces ella salió del elevador junto conmigo. Nos quedamos parados un momento en el vestíbulo, mientras
me confesaba que siempre había soñado con que algún día su esposo le dedicara unos versos de amor.

Yo le conté que ese libro rojo entre mis manos era una colección de poetas mexicanos. Ella preguntó, con la misma hermosa timidez, si podría yo leerle uno. Yo le dije que sí. Abrí una página al azar y comencé a recitar como si estuviera leyendo el único poema que me sé de memoria: “ Me gustas cuando callas porque estás como ausente, y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca. Parece que los ojos se te hubieran volado y parece que un beso te cerrara la boca. Como todas las cosas están llenas de mi alma emerges de las cosas, llena del alma mía. Mariposa de sueño, te pareces a mi alma, y te pareces a la palabra melancolía”.

Ella interrumpió, conmovida, para preguntarme. ‘¿Es de Octavio Paz? ¿El mismo de las monedas?’. Si, es de él mismo, respondí sin pensarlo. Me puede prestar su libro para copiar el poema. No se preocupe, yo lo trascribo, lo imprimo, se lo regaló. Me sentí magnánimo.

Hasta ahí llegó mi fantasía matinal. De ahora en adelante cada vez que suba al elevador estaré más atento a quienes me rodean; si alguna vez alguien vuelve a preguntarme qué
estoy leyendo, responderé que es poesía y leeré (recitaré) el Poema 15 de Neruda. Cuando me cuestionen sobre el autor, diré que es Sabines, Pacheco, Sor Juana, Withman, el Pimporrro… en todo caso no bajaré en el tercer piso, presionaré el botón del último, la azotea. Una vez ahí invitaré a mi interlocutor para seguir subiendo, me impondré vestidura de poeta, fauno, nefelibata… regalaré tibieza empacada en la forma de una breve mentira.

Leer NO es bueno...

Written by Edgar Rodriguez on Monday, December 26, 2011 at 4:28 PM

El hombre de las baguets miró de reojo el libro que tenia yo bajo el brazo. ¿Qué estas leyendo?, me preguntó mientras ponía sendas rebanadas de lomo canadiense sobre una abundante cama de lechuga. Asfixia, de Palahniuk, respondí mientras pensaba que hace un año el mismo tipo le ponía más jamón a las baguets del que ahora estaba usando, pero antes era un tipo más inocente, comenzaba en el negocio, prodigaba los enceres, no escatimaba en carnes frías, ni verduras, ni aderezos, eran otros tiempos claro, porque ahora estaba la crisis y los alimentos…

Que bien que lees, leer es bueno, aseveró el chef e interrumpió mi tren de ideas con la misma ligereza con la que hubiera opinado del clima o las elecciones del 2012. Si, supongo que es bueno. Esa debió ser mi respuesta, sensata y cortante para no amargarme la comida del día, para dejar que todo siguiera con su cause normal. Pero no, ese día, no se por qué, amanecí con animo beligerante.

No, no es bueno, respondí en seco he hice una pausa a propósito para ver su primera reacción: una rebanada de aguacate cayó fuera del pan, e hombre estaba en mis manos. En realidad, continúe inmisericorde, a veces resulta algo malo, por ejemplo muchas veces yo leo mientras camino y en más de una ocasión han estado cerca de atropellarme e incluso me he visto cerca de chocar contra un poste en la calle; no es bueno leer, a veces me pasó de la parada del camión o del metro por ir leyendo, y me pierdo y no tengo más dinero para regresar a mi destino y llego tarde a una cita o al trabajo o a todos lados; no, no es bueno leer, a veces mi hijo tiene hambre o el pañal ya esta sucio, llora por que su colita esta rosada, pero papa esta concentrado leyendo el capitulo crucial de una novela y no se da cuenta y no lo atiende; no, no es bueno, luego mi esposa quiere hablar o quiere hacer el amor (como si el amor no existiera per si y fuera necesario estarlo haciendo todas las noches, o las mañanas o en cualquier rato libre) o quiere ver una película conmigo o quiere salir o quiere simplemente que la pele un segundo y quite la vista del puto libro de mierda en el cual llevo dos horas metido; leer entonces no es bueno, porque puede ocasionar un drama conyugal y una posible separación, un divorcio más para las estadísticas y una familia desintegrada y la sociedad que se va a la mierda por que claro, la familia es la base de la sociedad, todos los saben… ohh no, no, no, no es bueno, uno puede sacar ideas descabelladas de los libros, uno puede llegar a creer que se puede hacer todo lo que se lee, uno puede llegar a aspirar demasiado o soñar demasiado o saber cosas que no debería saber; no es bueno leer si se lee un manual sobre como violar mujeres en el ultimo vago del metro a las 10 de la noche, ¿sabes por qué cerraron esos vagones?, existe un libro de eso, existente libros de miles de cosas, de las más horribles, malvadas, desquiciadas, diabólicas ideas; instructivos para matar a tu propio hijo, a tu padre al vecino al chef de las baguets; no, no es bueno leer por que hay gente que pierde la razón después de leer mucho, hay gente que no hace nada productivo mas que leer, que no trabaja, que no tiene amigos, que no tiene novia, ni vida social, ni paga impuestos, ni se mueve, ni come, ni compra baguets; no, no es bueno leer por que te aleja de esta realidad, te evade de lo importante, de lo apremiante, de las necesidades de los que te rodean; el mundo puede terminarse y morir miles de personas a tu alrededor mientras tu estas leyendo una buena novela de detectives; no, leer no es bueno….

Para este momento el hombre de las baguets ya no estaba, yo estaba sentado en la banqueta, a unos 200 metros de él, con una torta estilo europeo, atascada a la mexicana, mordida hasta la mitad. Comenzaba a llover y yo estaba hablando solo y el chef me miraba desde su puesto, pensando seguramente este tipo esta loco… probablemente, si, muy seguramente, ha leído más de lo normal, por que sí, efectivamente, nunca esta bien hacer nada de más, en otras palabra: favor de no salirse del guacal…

PD: por cierto, para aquellos ingenuos que piensan que leer es bueno porque ayuda a mejorar la ortografía permítanme decirles que eso es una estupidez y yo soy prueba viviente de eso… leer, no sirve, en sentido práctico, para nada. Si quieren hacer algo bueno, útil y práctico, mejor siembren un grano de maíz y postúlense para presidentes.

Un fuego humano

Written by Edgar Rodriguez on Wednesday, April 09, 2008 at 9:40 PM

Hay una flama que vale más que cualquier incendio forestal o pequeña chispa que sea capaz de generar cualquier insignificante cerrillo de cocina en sus mejores días. Es quizá el fuego más valuado en nuestro días, aquel que ningún bombero en su sano juicio pensaría siquiera en intentar apagarlo: el fuego olímpico.
Dada su importancia, son irreprochables todas las medidas de seguridad que sean necesarias para que la flama se mantenga viva, no vaya a ser que un viento loco se avecine sobre el fuego y ocurra una fatalidad irremediable. No vaya a ser que algún desquiciado perpetué algún atentado con un extintor, un chorro de agua o un simple soplido. Por eso en Paris, Londres y San francisco, se han montado intensos operativos con la participación de miles de elementos de seguridad para resguardar el fuego olímpico, no es que se desconfié de alguien en particular, pero nunca esta de más extremar precauciones cuando se trata de una persona, perdón quise decir fuego, tan distinguido.
Porque ese fuego es símbolo de la olimpiadas que se llevaran acabo durante el presente año en Beijing, China. Y las olimpiadas han sido siempre sinónimo de unión, fraternidad y sana competencia; después de todo, ¿acaso hay algo más noble, saludable y enriquecedor (en el buen sentido del término, desde luego) que el deporte? Y el fuego olímpico es un símbolo de esa unión que traspasa fronteras, idiomas, colores y diferencias políticas. Por eso se respeta al fuego, por eso se le honra y se le enaltece, por que nadie, absolutamente nadie (salvo honrosas excepciones) puede o debe estar por encima de él, mucho menos por supuesto unos cuantos tibetanos, simples humanos.
Que si han sido golpeados, no me consta, que si son oprimidos, quizá; pero nada de eso justifica pretender apagar la sacrosanta flama ¿En qué cabeza cabe? Digo si quieren protestar pueden poner un coche bomba en Pekín o cualquier otra ciudad china (menos Beijing, porque ahí serán las olimpiadas), pero ¿por qué se meten con la inocente flama? Acaso piensan que las supuestas muertes de los tibetanos valen más que la flama, son más importantes. Acaso alguno de esos tibetanos muertos fue resguardado por, ya no digamos miles, al menos un guardia de seguridad. ¡Claro que no! La evidencia es flagrante, ninguno de esos tibetanos, ni siquiera todos juntos, valen más que el santo fuego olímpico. Porque ninguna vida humana vale más que nuestros símbolos y nuestras instituciones, gracias a los cuales se sustenta la perfecta sociedad en la cual vivimos todos, pletóricos de derechos, libertades y justicia. ¡Hay de aquel que apague la flama! Yo exigiría que fuera condenado a muerte.

Mi monstruo y yo I

Written by Edgar Rodriguez on Saturday, March 29, 2008 at 11:39 PM

Hay un monstruo en mi estomago, extiende sus tentáculos desde mi abdomen hasta mi medula espinal, me provoca dolores de espalda y el cuello. Es un ansia asesina, necesidad de escupir, mandar todo al carajo, aventarme desde el quinto piso… no mejor aventar a todos los demás, que el mundo entero salte por la ventana, mi mundo entero, lo conocido, la familia, los amigos, los compañeros del trabajo y también tu, infortunado lector… el monstruo me exige soledad absoluta, egoísmo puro, olvido total.
Pero no tengo fuerzas, constriño todo mi cuerpo para domar al monstruo, evocaciones y añoranzas se encargan de clavarle puñaladas, se desangra, muere lentamente y evacua su sangre transparente a través de mis ojos. Soy demasiado bueno carajo, soy demasiado sencillo puta madre, soy demasiado poco ambicioso, poco poder, poco seguro.
El sueño, pequeña muerte anhelada me llama.
Continuara….

Sueños, reales, de Ámbar

Written by Edgar Rodriguez on Thursday, March 13, 2008 at 6:33 PM

Ámbar, pequeña niña de año y medio, duerme placidamente mientras la observo, ella no se sabe observada. Mauricio Babilonia se olvida en un instante de Meme, está en presencia del espectáculo más hermoso que jamás halla visto; él, evocador de enjambres de mariposas amarillas, muere de envidia al ver a la pequeña Ámbar rodeada de miles de mariposas monarcas mientras mueve sus bracitos de arriba abajo para elevar sus pequeños pies del suelo y volar rumbo a los bosques altos de Michoacán, de fondo Oscar Chaves canta “Macondo”.
Ella sonríe al despertar; papa (empecinado en sus propias ensoñaciones) le pregunta por centésima tercera vez en la semana ¿Cómo hacen las mariposas? Ámbar duda por un instante y luego contesta: gua, gua, para reír acto seguido. Parece claro, por más que papas, tíos y abuelos, se empeñen en recordarle a la niña Ámbar como hacen las mariposas, ella prefiere los perros. Aunque su padre (nefelibata sin remedio) divague con los probables sueños fantástico de su hija, la realidad, en este caso la realidad de los sueños (¿?), es más simple: Ámbar sueña con un perros, con miles de perros volando a su alrededor, perros de todas las razas, dálmatas, chihuahueños, labradores, salchicha, boxer; perros chiquitos y grandotes; perros blancos, negros, rojos, morados, azules, amarillos, perros con alas color ámbar y pequeñas antenas, como mariposas…
Ámbar se levanta y corre hasta donde está hoshi, perro french pudle de casa de mis suegros, el cual intenta huir de la pequeña amenaza que la niña de un año y medio representa para sus escasos treinta o cuarenta centímetros de altura. Ámbar trata de cargar a hoshi y dice: “pata”, para que el educado perro levante la patita y saludde a la dulce niña. Así, seguramente son los sueños de Ámbar, mas simples y mundanos, quizás ahí en lo mundano, en lo terrenal, radica la felicidad.

XX ¿Y?

Written by Edgar Rodriguez on Monday, February 25, 2008 at 4:46 PM

Desde que somos niños nos ¿educan? (yo diría condicionan) para identificar y clasificar las cosas como deben ser: para el niño color azul, cochecitos y saludo de mano; para la niña color rosa, muñecas y beso en el cachete (hay del que se atreva a acercarse aunque sea un poco al breve pero siempre dulce espacio de la comisura de los labios). Pero en estos “tiempos modernos” esas clasificaciones se hacen cada vez más obsoletas gracias al exacerbado movimiento feminista (“si yo fuera mujer, no me casaría, nada de sostén, nada de pastillas, que las tome él” att: Patxi Andion )y el movimiento lésbico gay.
No todos los hombres son orangutanes machos sin sentimientos, ni todas las mujeres son flores delicadas a las cuales debemos proteger. Las nuevas formas de pensar o clasificar la especie humana (al fin animales como todos) obedecen más a las conductas sociales respecto a la preferencia sexual que a lo meramente biológico. Sin embargo, todavía hay quienes afirman que todas estas formas de relacionarse son contra natura, por que la naturaleza es sabía y no se equivoca (¡ni que decir de Dios, claro esta!), nos hizo hombres y mujeres respectivamente para poder preservar la especie por medio del acto mas humanamente animal: la cópula; en otras palabras todos somos hijos del pene y la vagina.
Durante la fecundación los óvulos de la mujer llevan el cromosoma X, mientras que la mitad de los espermatozoides masculinos llevan el cromosoma X y la otra mitad Y. En teoría el hombre es quién determina el sexo del bebe, si se fecunda un XX será Manuel y se es XY será Manuela. Así de simple y hermoso: la naturaleza es perfecta… ¿o no?
En 1967 Ewa Klobukowska, campeona olímpica en Tokio 1964, fue la primera “mujer” en no pasar la pruebas de control de sexo recién implementadas por la IAAF. El problema no era que fuera un hombre hábilmente disfrazado de mujer, ni tampoco que fuera un travestí o que se hubiera hecho la jarocha; el problema fue que ella tenia un cromosoma de más, la naturaleza se había equivocado.
Más allá de intentar profundizar en las causas naturales de los estados intersexuados,(para ello me remito a los artículos: Estados Intersexuados I y Estados Intersexuados II ), traigo a colación este caso como una muestra más de lo limitante, retrogradas e inútiles que son las clasificaciones tradicionales que nos inculcan desde niños. El hombre (nosotros, tu y yo) en su afán de conocerlo todo pretende clasificar, definir, clarificar, esquematizar; las cosas son como nos enseñaron que eran, como lo dicen las monografías de a peso (que ya cuestan 5, maldita economía!) o la enciclopedia de Time Life (los cuales para venderla usan uno de los trucos más bajos que existen en ventas: “¿Cuánto vale la educación de sus hijos?” “¿Cuánto vale el futuro de sus hijos?” y muchos creyendo a pie juntillas aquello de que educación = futuro exitoso, les dan un cheque por más de 10 mil pesos por información que fácilmente puede consultarse gratis en wikipedia.org). Como decía, vivimos en una sociedad llena de etiquetas estables que muchas veces no hacen más que limitar nuestra perspectiva y creatividad.
Personalmente antes había escuchado vagamente sobre estados intersexuados, pero no estaba completamente conciente de su existencia. Por eso la razón de toda esta palabrería, para que tu y yo descubramos algo más que rompe nuestros esquemas tradicionales; en este caso el de niños azul, niñas rosas, gays bandera de colores… ¿Y los Intersexuados?
Para terminar les dejo un fragmento de un articulo muy bueno sobre el tema, el que quiera entender: que lea…
Los y las participantes son invitados a imaginar qué ocurrió cuando nacieron, cómo fue que terminaron asignados como niñas o niños, qué parte de su cuerpo fue la que determinó esa asignación se produjo en el momento de nacer, o aún antes. En el momento de responder a esa pregunta, los hombres siempre aciertan cuando afirman: un pene. Algunas mujeres también aciertan cuando dicen: no había pene. Y muchas, mujeres suponen: alguien debe haber visto que yo tenía una vagina. El fundamento de esa presunción es claro. La penetrabilidad de niñas y mujeres ha constituido históricamente un rasgo esencial de su modo de ser en el género. Sin embargo, esta identificación inicial del género femenino con la capacidad-para-ser-penetrada sólo puede ocurrir si otra operación material y significante tuvo lugar con anterioridad: la comprobación de que nada, pero nada, en ese cuerpo que será el de una mujer, competirá, será tomado, o confundido, con un pene. Pene o no pene, primero. Que el clítoris no parezca un pene, después. Tal es la economía carnal de la asignación de género en Occidente.

Libros & Internet

Written by Edgar Rodriguez on Wednesday, September 19, 2007 at 5:34 PM

Los misterios de Internet son insondables; he llegado a pensar que se trata de un universo paralelo, con sus propias reglas incomprensibles para la mayoría de los que lo habitan. Se ha convertido en los últimos años en un bastión para quienes no encuentran en el mundo material los medios suficientes para expresarse, compartir lo que piensan, escriben, graban, fotografían, dibujan, diseñan, … Deambulando por este universo he descubierto cosas interesantes, la mayoría de las veces sin recordar exactamente como termine ahí, la magia de los links es insoslayable. Hoy, mientras investigaba sobre un tema que no viene al caso, descubrí la siguiente página:

http://orsai.es/2007/09/articulo_numero_ocho_inciso_uno.php

Ya antes había leído sobre blogs que después de un gran éxito se convierten en libros, pero este caso me sorprendió particularmente por que a pesar de ser publicado por una editorial importante (Plaza y Janés) y comercial, dicha empresa accedió a que el mismo contenido del libro que se va a vender en España, continuara publicado de forma gratuita en la red.

Soy ingenuo, igual que el autor de dicho libro, pues confió de la misma manera en que estas formas de acceder a las obras se cada vez más comunes. Apoyo su idea: “Me gustaría recomendar a escritores y narradores que publiquen sus obras, al completo, en sus espacios virtuales, al mismo tiempo o un poco antes de su salida a la venta” Pues a pesar de parecer descabellado ofrecer gratuitamente algo que se pretende vender, puede surgir como un nuevo modelo de difusión y promoción cultural que no sea excluyente. La mayoría de la gente (al menos aquí en México) no lee e intuyo que un factor importante en esta desidia es el precio de los libros. La mayoría cuesta más de 100 pesos y el salario diario mínimo no llega ni a la mitad de eso. Y claro esta la piratería como consecuencia de esta disparidad de valores, por que si, todos reclaman que la piratería afecta el trabajo de los “artistas” (escritores, músicos, directores de cine); pero no entiendo como esperan que la gente se quede un día sin comer (por que apenas para eso alcanza el salario mínimo o nimio) para entrar la cine, comprar medio libro, media película, medio disco de música… Comparto la idea de Orsay: “Los libros, los discos y los dvds son, más que bienes culturales exclusivos, objetos hermosos” y siempre he pensado que mientras más gente los comparta es mejor… si, soy incrédulo, pienso que puede haber otras formas de divulgación que convivan, transformen o sustituyan las convencionales; este caso, la forma de divulgación es el universo de Internet.

Por cierto, el libro en cuestión se titula “España perdiste”, es sobre un argentino que vive en España, lo recomiendo sobre todo a aquellos que son argentinos o han ido a este país o tienen algún conocimiento de la cultura argentina. Aquí la portada:

The image “http://blogs.elpais.com/espoiler/images/espana_perdiste.jpg” cannot be displayed, because it contains errors.

El mentado "jueguito"

Written by Edgar Rodriguez on Saturday, August 18, 2007 at 8:39 PM

Las reglas:
1. Cada jugador (a) comienza con un listado de 8 cosas sobre sí mismo.
2. Tiene que escribir en su blog esas ocho cosas, junto con las reglas del juego.
3. Tiene que seleccionar a 8 personas más para invitar a jugar, y anotar sus blogs/nombres.
4. No olvides dejarles un comentario en sus blogs respectivos de que han sido invitadas a participar, refiriendo al post de tu blog: "El Juego".


1. Soy (por resumirlo en una sola palabra) un mamón. No pensaba seguirle al “jueguito”, al principio me dio hueva y pensé que era una perdida de tiempo como casi todas las cadenas que suelen llegar por correo electrónico. Pensé: Lo que faltaba, ahora todos van a empezar a usar los blogs como correos para comenzar “jueguitos” que se conviertan en interminables cadenas sin sentido. Y me dio un poco de coraje, porque últimamente valoro mucho estos espacios (los blogs), son un lugar donde cualquiera puede expresarse, decir lo que piensa sobre cualquier tema, sin temor a ser censurado (claro, siempre quedara la más terrible de las censuras, la autocensura). Si todo eso pensé por una semana, pero mientras hacia eso, también leí las respuestas de muchos al “jueguito” y me gusto, algunas las disfrute verdaderamente, medio gusto conocer cosas interesantes de otras personas.
2. Soy medio oportunista y contreras. Me gusta criticar por el simple hecho de hacerlo, buscarle tres pies al gato, divertirme provocando a los demás. Pero suelo doblar las manos relativamente fácil, soy flexible. Me gusta compartir letras y si este “jueguito” consigue eso que venga, que siga creciendo, que vengan muchos más, que todos escriban y lean lo que escribieron los demás, que nadie se limite a una línea u cocho cosas, que cada quien deje volar sus letras como quiera!
3. Tengo una hija de casi un año, todos los papas dirán lo mismo, pero se equivocan. Esta si es la niña mas hermosa del mundo. Se llama Ámbar, me gusta verla dormir e imaginar sus sueños. A veces me confundo, no se como debo educarla, que puedo enseñarle yo, tan iluso, tan distraído, tan nefelibata
4. En mi nuevo trabajo tengo que hacer dos horas de viaje para llegar y otras dos de regreso. Es mucho, pero me hace feliz, me da tiempo para leer, algo que no había tenido en el último año. Me encanta leer, leo casi cualquier cosa que cae en mis manos. No es afán de erudición, simplemente disfruto viajar, me encanta volar, caminar con el halo de ensueño a mi alrededor que me brinda el estar inmiscuido en una trama hasta la coronilla.
5. Soy extremadamente distraído, tengo miles de cosas en la cabeza, menos lo que debería tener. Como la clave del sistema en la oficina, el lugar de las llaves, el día que vence el recibo del gas y todas esas cosas importantes. Mi cabeza esta demasiado llena de ensueños.
6. Últimamente hay gente que se desespera de platicar conmigo, porque después de un tiempo determinado (media hora) termino haciendo alguna referencia de algo que leí (un libro, una revista, el periódico, un blog) o escribí. Algunos creen que es afán de erudición, pero no, no me importa ser o parecer inteligente, simplemente son las cosas que disfruto, como otros disfrutan el futbol, el cine, las telenovelas o cualquier cosa.
7. Soy una persona reservada, no hablo mucho. Me gusta mucho escuchar, hay varios testigos de mi casi infinita paciencia para escuchar. Intuyo (muy bonita palabra, mejor que sé o pienso) que se necesita haber escuchado mil palabras antes de decir una. En la actualidad hace falta mucho escuchar, la gente casi no escucha, de inmediato salta con reclamaciones, proclamas, posturas propias o impropias, pero no muchas veces no somos capaces de detenernos a escuchar. Escuchar a los demás, no es lo mismo que oírlos, cuando sólo oímos mientras el otro habla estamos juzgándolo, pensando que esta mal, que nosotros tenemos la razón o que es un imbécil, escuchar es también estar abierto, tratar de entender, tratar de sentir como el otro, sorprenderse con el otro.
8. Soy un idealista, pienso, pienso demasiado, imagino cosas, imagino proyectos que nunca termino; soy un romántico, un cursi y un espiritual de closet. Hay muchas personas que me gustaría besar, hombres y mujeres, besarlos y abrazarlos libremente, compartir, compartir mucho, dejarme ser en los demás. Es algo de lo que me quedo después de leer mucho a Gibran. Sueño mucho, ahora escucho una canción del Mastuerzo “Clandestino” (y estoy aquí, oculto en el rincón de lo prohibido, pensando en ti, tratando de ser otro pero el mismo, insurrecto perseguido, ilegal y fugitivo, tengo un sueño clandestino para ti) Me reduzco a esto señores, ser nefelibata (http://www.elcastellano.org/palabra.php?q=nefelibata ) a continuar incesante con esto, este vicio infame de soñar.

PD No seleccionare personas, casi todos lo que conozco ya hicieron el “jueguito”, pero los invito a todos a profundizar en sus respuestas, me gustaría conocerlos más que una línea escueta. Saludos y abrazaos para todos. Gracias a los que me invitaron a participar.

Peroratas utópicas - ¿De quién son los cuentos?

Written by Edgar Rodriguez on Tuesday, July 24, 2007 at 3:47 PM

Alguien me comento aquí hace poco: “No creerás que toda la información que ves en la red es cierta, verdad?” No, no lo creo, menos si viene de un chino, menos si se llama Zhenli Ye Gon, menos si habla mal del honorable estado mexicano y sus altos (y también honorables desde luego) funcionarios. ¡Es un chino mentiroso! Es decir, si al menos fuera mexicano se lo perdonaríamos no es cierto. Pero tenía que tener lo ojos rasgados, hablar un idioma extraño y haberse enriquecido a nuestras costillas, usurpando un puesto que cualquier mexicano decente podría haber ocupado: millonario empresario vinculado con el narcotráfico. Puros cuentos chinos, que nadie se traga por que contienen demasiados elementos (cartas misteriosas, cambios de celular, amenazas, extraños contactos en restaurantes, todo una argumento digno de una novela negra, el que quiera verlo aquí esta la carta: http://www.eluniversal.com.mx/notas/437166.html). En cambio los cuentos mexicanos son mas eficientes, basta un yo no fui (al más puro estilo de Pedro Infante), un yo no se nada, un quien sabe, un silencio eterno. Estoy de acuerdo, los argumentos de Ye Gon son poco creíbles, nadie los cree. En cambio los cuentos que nos contó el PRI por 70 años, los de Fox, los de Madrazo, Peña Nieto, Calderón, Elba Esther, AMLO y un largísimo etcétera, eso si nos los creemos. Hace falta, para que los cuentos no sean cuentos, que sean publicados por un medio de comunicación respetable, que tal Televisa? O si prefieren TvAzteca, igual da. ¿Dónde esta la verdad? No creerás toda la información que ves en la tv es cierta, verdad? Y la de la radio y la de los periódicos, la de la Jornada, la del Reforma (quien hace poco tergiverso un hecho insignificante pero que me consta por estar involucrado), la del Sol de México, la de Proceso, la de todo lo que se escribe o se esta por escribir en este momento por cualquier persona, sea el periodista más reconocido o el desconocido más iluminado… A quién le podemos creer en estos tiempos? En quién podemos depositar nuestra confianza? En la Biblia?? Si, pero en cuál? La Guadalupana, la Reina Valera, la Alfonsina, por mencionar algunas. Podemos vivir en un mundo si certezas? En el que la palabra del vecino siempre será digna de descrédito igual que la propia. Tal vez podamos confiar en algunos filósofos, finalmente ellos buscan la verdad. Pero entre todos ellos hay contradicciones, siempre las habrá. Estamos solos, ante un mundo lleno de información cuestionable párrafo por párrafo… Y si fuera cierto todo lo que dice el chino, si aunque sea chino es posible que diga “la verdad” o al menos parte de ella, ¿porqué nos espantamos tanto de que alguien externo venga a decirnos que nuestro sistema político esta hecho una porquería, lleno de corrupción y malos manejos? Por que recordemos, los cuentos son de todos, son míos y son tuyos y de cada mexicano, chino, judío, árabe, argentino o africano. La libertad de expresión es eso, le derecho irrestricto a mentir y decir cuentos. No, no creo que toda la información que veo en la red sea verdad, como tampoco creo que los sea toda la de la radio, televisión y prensa, ni tampoco lo que cuenta Zhenli Ye Gon. Pero leí su carta y sus declaraciones y sospecho tanto de que son mentira como de que son ciertas, por que así como no me trago todo su cuento, tampoco me trago todo el cuento oficial, ahí hay algo turbio, es probable que nunca lo sepamos, es bastante probable que en unos meses los medios nos regalen un cuento con final feliz: el chino a la cárcel, los políticos mexicanos implicados libres y un expediente enterrado Dios sabrá donde. ¡Dios!, el es quien sabe toda la verdad, pero nunca nos la dirá, esta demasiado ocupado administrando sus negocios (quise decir iglesias).

Peroratas Utopicas - ¿Libertad de prensa?

Written by Edgar Rodriguez on Wednesday, July 04, 2007 at 6:46 PM

La información da poder, por eso se protege, se mantiene en unas cuantas manos, se dosificarla según su propia conveniencia. Si, durante 70 años del régimen prisita existió una censura directa del gobierno sobre los medios; pero como afirma Jacobo (así le decimos los cuates al buen Zabludoski, me cae bien aunque sea tan mamon) la censura reinante en nuestros días, la autocensura dictaminada por las conveniencias del mercado, es mucho peor (ver Día 7 no. 360). Y peor todavía la censura ejercida por las empresas, en contubernio (me gusta esa palabra, lastima lo tendenciosa que se ha vuelto) con grupos políticos, como parece haber pasado en el caso de Monitor. No hay que ser maniqueístas, Gutierritos (como le decimos los cuates a Gutiérrez Vivó, me cae bien, aunque sea corajudo) no es una perita en dulce; sí, es uno de los comunicadores más representativos de la radio en México durante los últimos 30 años, es una periodista que se ha caracterizado por no ceder ante la presión, “sin pelos en la lengua” como dicen popularmente; pero en los últimos años ha inclinado su balanza a favor de uno u otro actor político, en busca de apoyo para solucionar su pleito con Grupo Radio Centro. Pero el análisis de este caso se lo dejo a los expertos, muy puntualmente lo ha expuesto (sin caer en maniqueísmos) el buen Richi (así conocen los cuates a Ricardo Aleman, me cae bien aunque sea tan serio) en su Columna Itinerario Político del Domingo, titulada: “Monitor ¿complot o suicidio?” (http://www.eluniversal.com.mx/columnas/65983.html) Más allá de las razones, es una lastima, siempre será una tristeza la desaparición de un medio de comunicación alternativo, que no se uniforma con la agenda mediática impuesta por la televisión y que se caracterizo por su juicio crítico. Cada vez hay menos opciones de donde escoger, la información parece tender a estar cada vez en menos manos… y ahora ¿quién podrá ayudarnos? Nada más ni nada menos que el/la Internet, los blogs, donde la información fluye con real libertad, donde la gente crea su propia información, donde es posible leer de todo. A pesar de la brecha informativa, es evidente que cada vez más personas se incorporan a este fenómeno, para muestra: un botón, uno muy grade, uno muy arrugado, uno con mucha experiencia, uno con casi un siglo de antigüedad, con ustedes, la bloggera más vieja del mundo: http://amis95.blogspot.com
Honestamente no he leído demasiado de su blog, pero de entrada me parece fantástico que la edad no sea un impedimento para incorporarse a esta revolución de la información.
Por último, un sueño: ¿alguien recuerda un capítulo de los Simsons donde Burns compara todos los periódicos de la ciudad? Resulta que la única que resiste es Liza con un panfleto de una hoja y circulación limitada, en el cual ella dice lo que le da la gana. Al final, Burns presiona de mil formas para vencer a Liza, pero al final, pierde su lucha por Monopolizar la información de una forma inusitada. En Springfild comienzan a aparecer pequeños panfletos en los cuales cada quien escribe lo que le da la gana, desde Homero hasta Barni y el jefe Gorgori. Creo que sería magnifico que la libertad de circulación de información en los Blogs pudiera dar un salto de caricatura, que todos, quien quiera hacerlo, pueda escribir su pequeño “panfleto” decir lo que piensa y poder hacerlo llegar aunque sea a un numero reducido de personas y nazca así la verdadera pluralidad informativa y la verdadera libertad de prensa (ajenas de intereses económicos y de poder)

Peroratas utópicas 03

Written by Edgar Rodriguez on Friday, June 29, 2007 at 2:28 PM

“No quiero la escuela, prefiero el fútbol” rezaba una canción del “Morro” (aberración de música surgida a finales de los 90´). Pretendía ser chistoso, nunca lo fue, menos ahora que recuerdo el sonsonete debido a un correo electrónico que me llegó, en él se habla sobre un discurso que Carolina Aranda Cruz (niña de 11 años, estudiante de quinto de primaria) dio en el WTC, el discurso terminó con la siguiente frase: "Pobre México nuestro, tan cerca del fútbol y tan lejos de la ciencia." A poco no tiene razón la niña? Sólo por mencionar, en el pasado Draft del torneo de fútbol mexicano se movieron alrededor de $277,771,198.00 de pesos. ¿Qué cosas no podría hacer con ese dinero la UNAM? Claro, si no se invierte también en futbolistas como Solari o Sambueza para el equipo de Pumas. Muchos jugadores ganan miles y hasta millones de pesos (algunos dólares), dice la niña Carolina, con mucha razón "¿Por qué apoyar más a los futbolistas que a los científicos? ¿Son mejores personas? ¿Producen mayor riqueza? ¿Nos divierten más?” Si este último es el punto, acaso no es gracias a científicos que existe la TV a color, el Internet, los IPOD y otras tantas cosas útiles para el entretenimiento? (si es que esto que digo no es una perogrullada) Lo que hace Hugo Sánchez realmente vale los millones que gana, independientemente de que la Selección gane 2 o 20 cero contra brasil o pierda por similares marcadores ante Honduras. ¿Qué hace realmente Hugo por México? Parece que la vida nacional girara en torno al fútbol, si el “Tri” pierde la copa de oro todos dan el gritó en el cielo, reclaman, demandan que rueden las cabezas. ¿Pero qué hacemos si nos enteramos del poco apoyo a la ciencia y la cultura? ¿Cuántos van al Ángel cuando un Mexicano obtiene un Nóbel? No, no tengo nada contra el fútbol ni contra los deportes, el fut me parece divertido, me gusta verlo, me emociono cuando alguien mete gol, pienso que el deporte es esencial para el desarrollo humano (no por nada decían los griegos: mente sana en cuerpo sano). Pero de pensar la cantidad de dinero que ganan los seleccionados nacionales en comparación con las oportunidades de trabajo que llegan a tener personas con maestría y doctorado da tristeza, en realidad tiene mucha razón, demasiada razón, toda la razón, Carolina Aranda Cruz, pobre, pobrecito de México tan ciego, tan ingenuo, tan futbolero. Sino lo creen hagan una trivia: ¿Quién es Cuauhtémoc Blanco? ¿Quién es Mario Molina? Para terminar otro estribillo “A qué le tiras cuando sueñas mexicano [..] con que este año si ganamos el mundial…” (de Chava Flores, ese si tenia gracia carajo!)

Peroratas Utópicas 2

Written by Edgar Rodriguez on Saturday, June 23, 2007 at 4:58 PM

Doy patadas de ahogado mientras me incorporo de apoco al mundo laboral y la población económicamente activa. Me retuerzo todavía ante la idea de ser un asalariado: pagar impuestos, tener un número de seguro, número de empleado, seguro de vida y una caja de ahorro. Miro a mi alrededor, percibo los anhelos de mis compañeros de trabajo: escalar puestos, ganar mejor, ser el jefe. Sueños convencionales que obedecen a los ideales que nos han inculcado sobre una vida de “éxito”, me da hueva sólo de pensarlo. Por mi parte considero suficiente lo que gano, no necesito más (ya escucho las voces y acusaciones: Que conformista!!, que pocas aspiraciones!!! Que mediocre!! Por eso no avanzamos en este país!!!) Pero yo no me la trago, prefiero una vida sosegada en cuanto a aspiraciones e financieras, el éxito se lo dejo a Carlos Slim…que el sí que a hecho mucho por México o no?? O qué tal como los diputados, ellos sí que no son conformistas, quieren ganar cada vez más; por que claro, ellos son los representantes del pueblo y deben tener un suelo digno porqué gracias a ellos en los últimos 6 años se han generado un millón de empleos, en los que la gente gana en un mes lo que ellos en un día o menos si se les ocurre llegar temprano y aumentar sus ingresos con el bono de puntualidad, eso si que es visión y no mamadas, ellos si son hombres de éxito o no? A poco tú no quisieras ser de ellos, aunque claro, todos pensamos: si yo fuera diputado haría mejor las cosas, impulsaría un reforma hacendaría y una ley de medios.. y cuantos de nosotros nos bajaríamos el sueldo?? Quieren aumentar el erario público?? Lo más fácil es inventar nuevos impuestos en lugar de limpiar la administración y contabilidad pública (incluyendo los aumentos de sueldo injustificados) Cuantos de nosotros estaríamos dispuestos a ganar un poco menos, no para que construyeran otro Aeropuerto o un tercer piso en el periférico, simplemente para que ese millón de empleos generados en los últimos años puedan ganar más que un mísero salario mínimo?? Cuanto se necesita para vivir dignamente?? Cuantos están por encima de ese margen y cuantos por abajo? Cual es el margen de diferencia? Sorpresa!! El problema no son los “pobres” como anunciaba AMLO, el problema es la desigualdad, no se necesita ser genio para saberlo. Pero cuántos “profesionistas” tenemos la oportunidad de “crecer” económicamente, cuántos aspiran a tener más dinero, un mejor coche, una mejor casa, una vida más digna. Una vida más digna es, para algunos, poder hacer tres comidas al día, para otros dos, para otros una, para otros una cena en la Mansión. Y nuestros “representantes” elegidos democráticamente, en cuál rango están? Cuantos de ellos ganan más de lo que necesitan? Cuantos de nosotros ganamos más de lo que realmente necesitamos?? Sólo son mis patadas de ahogado en este vaso de agua, que espero derramar algún día y entonces si, !ya veras pinché mar!!

Sueños Robados - Solentiname - Ernesto Cardenal

Written by Edgar Rodriguez on Wednesday, June 13, 2007 at 3:41 PM

La ideología es, en el siglo XXI, producto de casualidades más que de convicciones. Para establecerlo de otra manera (benditos eufemismos) diré que el pensamiento propio no es único, no es primigenio y mucho menos preponderante; es producto de las ideas que cruzan por nosotros en forma de libros, música, revistas, periódicos, Internet. Por eso, repito, ahora más que nunca la ideología es producto las corrientes casuales y causales de información que fluye a un ritmo vertiginoso. Este pensamiento me llegó después de una casualidad. Fernando Zeron, un amigo “poeta” (él sabrá perdonarme las comillas si entiende su intención) me mando un correo con una foto en la que aparecía él, al lado de un viejito barbon y bonachon. ¿Quién es ese guey? Le mande yo como respuesta. El tipo resulto ser Ernesto Cardenal, “poeta” nicaragüense. Dos días después la revista Dia 7 publicó un artículo sobre Solentiname, archipiélago nicaragüense donde Cardenal, que también es sacerdote, fundo una comunidad contemplativa durante la revolución sandinista. La tercera coincidencia fue que después de escuchar en el coche de una amiga una canción de Mano Negra, la nostalgia me puso a buscar temas de dicha agrupación, topándome con “"Sueño De Solentiname" tema dedicado a dicha comunidad. A estas alturas me puse a pensar mi desconocimiento real sobre Solentiname, es decir había escuchado hablar de eso, pero jamás me había preguntado realmente que era, como fue, donde estuvo, que pasó ahí. Solentiname es un archipiélago en el Lago de Nicaragua; ahí se fundo una comunidad formada principalmente por artistas y campesinos, se trabajaba con un sistema de cooperativa, se creo una biblioteca, una casa de huéspedes, se promovió la pintura primitivista y la poesía… era un paraíso, reconocido a nivel mundial por sus logros en busca de una sociedad más humana, mas libre, mas espiritual. Poco sabia sobre Solentiname y sobre Ernesto Cardenal, que poco sabemos sobre tantas cosas, con que poco nos conformamos; las noticias de los medios: Talía tendrá un hijo, el partido del Tri, Paris Hilton en la carcel… ¿Por qué los medios no hablan de estas cosas? A casi 30 años de que terminó el sueño de Solentiname, por qué no la estudiamos en la escuela, en lugar repasar una y otra vez la segunda guerra mundial, por qué dejamos que nos digan lo que es o no es importante para la historia. A veces pienso, como me repite Zayil cuando vemos alguna película trágica: por qué nos empeñamos en relatar y recordar las muertes y olvidamos los pequeños grandes logros como lo fue el sueño de Solentiname. Por qué no aprendemos como de alguna manera (creo yo) enseña Ernesto Cardenal que no debemos dejarnos etiquetar ni etiquetar a los demás como “campesinos”, “poetas”, “sacerdotes”, “políticos”… que un campesino puede ser poeta y viceversa, que esa ahí como dice Beto Cañez donde radica la verdadera libertad y cito: “La Interdisciplina es el resguardo contrajerarquía”. La ideología es, ciertamente producto de las casualidad, no es fija, crece, se transforma; no es propia, surge de las ideas que nos rodean… sin embargo, podemos por nuestros propios medios enriquecer ese flujo de información en el que naufragamos, ser críticos con la misma, generar nuestra propia información (por eso agradezco el descubrimiento de los blogs) y buscar vías alternas, que nos recuerden sueños, que algún día podríamos hacer vigentes nuevamente como el precioso sueño de Cardenal y Solentiname.
Algunos links para saber mas:
De la polémica visita del papa JP II a Nicaragua:
http://www.memoria.com.mx/195/cardenal.html
De Ernesto Cardenal:
http://www.ernestocardenal.org
Lo que fue Solentiname:
www.nuso.org/upload/articulos/422_1.pdf

Snap Shots

Get Free Shots from Snap.com