El regreso

Written by Edgar Rodriguez on Tuesday, June 23, 2009 at 6:13 PM

Aqui estoy otra vez, intente escribir en un nuevo blog, pero fue un fracasso, ni yo mismo fui capaz de recordar la nueva dirección. El dedazo cometido al direccionar este primer blog se ha perpetuado más allá de mis propias intenciones por corregirlo. Aqui estoy otra vez, a petición popular (de zayil y dos más), aquí estoy otra vez por que creo que esta primer casa es agradable y no quisiera dejarla olvidada. Aqui estoy otra vez no se hasta cuando, no se con que frecuencia. Aqui estyo otra vez t comeinzo, reinicio con un texto que pretendía inscribir a un concurso de Cronica sobre la influenza, pero no fui capaz de acabarlo antes de la fecha límite y el texto quedó incompleto, el trabajo me impidió terminarlo, otra vez el trabajo, pero aqui esta lo poco que pude hacer y que segun el voto popular (zayil y yo) es un fragmento que vale la pena, anque sea sólo eso, un fragmento...



“La verdadera nostalgia, la más honda, no tiene que ver con el pasado,
sino con el futuro. Yo siento con frecuencia la nostalgia del futuro,
quiero decir la nostalgia de aquellos días de fiesta,
cuando todo merodeaba por delante y el futuro
aún estaba en su sitio”.
Luis García Montero – Luna en el sur


Recuerdo el futuro de hace quince años, cuando el año dos mil parecía lejano; entonces imaginaba un siglo XXI donde los coches podrían volar, podríamos comunicarnos a distancia telepáticamente con los demás y la Ciudad de México estaría tan contaminada que todos sus habitantes necesitarían usar mascaras de oxígeno para salir a la calle.
Hoy miro desde el cuarto piso en un departamento, los automóviles efectivamente parecen volar cuando recorren el segundo piso cuyo borde coincide con la cornisa de mi ventana; es común ver gente hablando aparentemente sola, pero con el altavoz o micrófono del celular activado; y ahora ha llegado la influenza, en la calle, en el metro, en cualquier lado, todo mundo usa tapabocas. Me embarga la sensación de ser protagonista de una película de ciencia ficción, esto es el futuro y ahora yo tengo que intentar explicárselo a mi hija de casi tres años.
¿Qué es un virus? Ámbar, interrumpe mis reflexiones, lanza su pregunta a bocajarro. Pues un Virus es… un virus es… es una cosa pequeñita que le hace daño a la gente… ¿Por qué? Pues por que se mete dentro del cuerpo ¿Por qué?… ehh, porque los virus son malos ¿Por qué?… ¡Mira ámbar, ya viste que bonita mariposa! Y así, ella voltea por la ventana que hemos preferido mantener cerrada, por que tememos que el virus pueda volar, como mariposa, hasta el quinto piso y colarse dentro de nuestro departamento.
Admito mi ignorancia, en la televisión los especialistas invitados por diferentes canales, explican una y otra vez el origen de esta enfermedad, pero yo sigo sin entender, sólo se que estamos encerrados, como presos en nuestras propias casas, mientras mariposas y pájaros disfrutan de su libertad en una ciudad casi desierta.
Ámbar insiste en que deberíamos ir al parque, es un día soleado y es casi seguro que su resbaladilla favorita, la de color azul que parece castillo, este desocupada. Discuto con mi esposa sobre la posibilidad de salir … puede ser que todo sea una pantalla creada por el estado o por Carlos Salinas, ya sabes, dicen que él siempre esta detrás de todo o que tal si es sólo un maquiavélico plan urdido por las farmacéuticas, ya sabes, dicen, piensa mal y acertaras… pero ella esta convencida de que lo mejor es cuidarnos, por prevención, sobre todo por Ámbar, nuestra hija, ante tales argumentos me limito a olvidarme de la ventana y comenzar una selección de ‘devedes’ para ver durante este largo fin de semana.

Yo Reptil

Written by Edgar Rodriguez on Saturday, October 18, 2008 at 9:45 PM

Me transformo, se quemó mi epidermis y ahora cambio de piel para poder seguir sobreviviendo. Ahora pueden llamarme Tom Collins, me gusta la playa, el mar y las chicas que trabajan como animadoras en los hoteles; por culpa del sol ahora soy más negro y más imbécil (algunas neuronas se quemaron), aunque debo admitir que esto último también fue culpa del paquete todo incluido que incluía (pleonasmos, hermosos y repetitivos pleonasmos) todos los cocteles que quisieras.
El primer día fue simple, quería cuidarme para no pasar crudo todas las vacaciones, me concentre en el tequila y sus respectivas derivaciones; para el segundo comencé con los licores, principalmente el de café y almendra (bebidas para niñas, pero que va, endulzan la vida hay que admitirlo); para el tercero llegó el ron con sus respectivas mezclas; ya para el cuarto la Ginebra y el Vodka terminaron por consolidar mi estado etílico vacacional.
Regresar a la realidad sería un golpe duro, por eso pensé que sería mejor quedarme allá, en esa tierra caliente, cambiarme de nombre y conseguir un trabajo como barman; una vida simple, con tiempo suficiente para escribir, disfrutar todos los días de la arena fresa, el mar tibio de las costas del pacífico y la animadora costeñita. Pero igual que siempre: pensé, pensé demasiado y sólo eso.
Me arrastre por el suelo un rato antes de levantarme con aire decidido para cambiar nuevamente, más que cambiar decidí volver, escribir nuevamente sobre algo que no tenga que ver con la chamba, buscar tiempo debajo de las camas, regresar a las andadas con la banda imbécil ¿por qué no? , después de todo eso soy, eso siempre he sido, un simple imbécil con falsas aspiraciones, la vista nublada por las dudas, la boca y los dedos ansiosos por cuestionar, divertirse, saltar, imbecilear…

Pueden llamarme Tom Collins, soy un imbécil, está es mi nueva piel:

Help is comming...

Written by Edgar Rodriguez on Friday, June 13, 2008 at 11:19 AM

El tiempo me consume como a una de esas veladoras de iglesia que se van agotando poco a poco sin que nadie perciba siquiera como su luz se apaga, supongo que por eso en algunas iglesias ahora ponen de esas veladoras artificiales que se prenden cuando la gente mete una moneda a la maquina, a nadie le gusta ver una luz desperdiciada; pero la luz artificial es apenas un remedo de la natural y bien vale la pena el riesgo y sacrificio de brillar por luz propia, antes que optar por comprarse un foco por temor a que la parafina termine de consumirnos.
Pues bien mi pequeña vela corre riesgo de apagarse por el vendaval de costumbres, gastos y rutinas que me avecina, pero estos tiempos de lluvia me han servido para descubrir que hay más de una mano dispuesta a ayudarme con un paraguas para evitar que se apague mi luz con estos aguaceros, así como personas capaces de encenderme (en todos los sentidos y significados que quieran darle a dicha palabra) y contagiarme de su luz.
El tiempo apremia, es nuestro peor enemigo, la verdadera batalla es contra él. Pero los espacios se buscan y se consolidan poco a poco; basta sacar de vez en cuando la cabeza del hoyo, para comprobar que afuera el mundo sigue existiendo y que hay muchas cosas por hacer, mientras, tomaremos fuerza, respiremos profundamente y tengamos paciencia:

help is comming my angel, help is comming…

Nefelibata

Persona soñadora, que vive en las nubes. El poeta nicaragüense Rubén Darío usó esta palabra en su poema ‘Epístola’, que escribió en homenaje a la esposa de Leopoldo Lugones: [...] Que ando, nefelibata, por las nubes... Entiendo. Que no soy hombre práctico en la vida... ¡Estupendo! [...] Se trata de un cultismo (voz de creación culta, no nacida en el habla popular) que se formó con las palabras griegas nephéle (nube) y bates (el que anda). Nefelibata nunca había aparecido en ningún diccionario cuando fue incluida por primera vez en el de la Real Academia, en 1984.