La princesa chupadedo - cuento para Ambar

Written by Edgar Rodriguez on Wednesday, November 21, 2007 at 10:31 PM

Había una vez una princesa que vivía en un lejano reino… no es cierto, no voy a engañarte podrás tener apenas un año pero no te chupas el dedo… bueno si te lo chupas, pero sabes a que me refiero, de hecho esta princesa también se lo chupaba, por eso le decían la “princesa chupadedos”, no es albur (luego te explico que es eso)… pero como te estaba diciendo, no pienso mentirte, en realidad ella no era una princesa ni vivía en un reino lejano, era la hija única y consentida de un burócrata de altos vuelos venido a menos después de que su reino (entiéndase partido) cayera del poder y su país (muy, muy, muy lejano) declinara en una escalofriante y confusa democracia; a pesar de todo el antiguo funcionario había conservado cierto poder e influencias que le permitían conceder todos los caprichos de su “princesita”… a la niña en cuestión le gustaba chuparse el dedo desde bebé, lo cual no hubiera representado ningún problema si su preocupadísimo padre no hubiera leído en una página de Internet que chuparse el dedo afecta seriamente la estética de los dedos, los achata y ablanda, incluso puede convertirlos en masas rechonchas y gelatinosas incapaces siquiera de agarrar un lápiz. El concienzudo padre encontró una feliz solución para evitar ese mal y a la vez no restarle confianza a su princesa (por que en otro portal de Internet leyó que chuparse el dedo brinda seguridad a los niños), contrató a un sirviente cuya única tarea era mantener sus manos limpias y desinfectadas para que la “princesita” pudiera chuparle los dedos. Pero, igualita que su padre, la “princesa” fue desde chiquita gente de mundo, ansiosa por probar y experimentar de todo; por lo cual pronto se aburrió de chupar todos los días los mismos dedos y exigió a su padre un cambio de sirviente, al cual él accedió complaciente. Ese fue sólo el principió de una sucesión de miles de sirvientes que ofrecieron durante 15 años sus dedos para la “princesa chupadedos”, la cual llegó a ser conocida también como “gourmet del dedo” pues conocida mejor que nadie la diferencia de sabor entre un dedo índice y uno pulgar, entre uno blanco, negro o amarillo, los rechonchos y los alargados, los de hombre y de mujer… en fin, ella conocía el sabor de casi todos los dedos, de todas la nacionalidades, complexiones, edades, tendencias políticas (decía que los de izquierda era amargos y lo de derecha desabridos), preferencias sexuales, profesiones y tallas de zapatos. Se cuentan muchas curiosidades sobre esos quince años, dicen que en una ocasión un joven tailandés homosexual que calzaba del 28 olvidó limpiar sus uñas, cuando la princesa se dio cuenta que el sirviente en turno tenía mugre en la uña del dedo gordo hizo una rabieta increíble y pidió escarmiento, “que le corten la cabeza” gritó histérica, pero su padre le explico que en esta época eso es imposible por más poder que se tenga, “entonces que le corten las manos”, el padre pensó la posibilidad de hacerlo pero prefirió no hacer nada que después pudiera comprometerlo con la Comisión de Derechos Humanos, por eso decidió acusar al Tailandés de introducir mercancía pirata y de fumar opio, por lo cual fue condenado a 50 años de prisión sin derecho a fianza; cuentan que el pobrecito tailandés se la pasó 10 años en prisión chupándose el dedo hasta que lograron extraditarlo a su país natal donde ingresó en un hospital psiquiátrico. Muchas otras cosas pasaron que ahora sería tedioso contar, pero lo que si vale la pena aclarar es que a los quince años, después del vals con 73 chambelanes que ofrecían su dedo a chupar mientras bailaban la macarena, el padre anunció que a partir de ese año ya no contrataría más sirvientes para que su hija les chupara los dedos (había leído en un portal de Internet que no era normal que un niño continuara chupándose el dedo después de los cinco años) y que llevaría a su hija con un experto psicólogo argentino que le ayudaría a superara su trauma. Y realmente le generó un trauma, la “princesa” lloro desconsolada por un año, lloraba mientras hablaba con su terapeuta, mientras comía, veía la televisión, hacia del baño, resolvía exámenes y tomaba sus lecciones de tenis… al final logró curarse, gracias al psicólogo argentino y su terapia titulada “dedo por dedo”. Actualmente es una afamada empresaria dueña de una de las marcas más rica del país: “Chupa Dedo”; la cual produce y distribuye paletas de caramelo macizo de hasta 321 sabores diferentes en forma de dedo, hay quienes aseguran, sobre todo algunos periódicos sensacionalistas, que dicha empresa fábrica sus dulces con dedos reales, la antigua "princesa chupadedo" es ahora conocida como la Directora Ejecutiva Chupa Dedo

2 Responses to "La princesa chupadedo - cuento para Ambar"

Comment by MasterYoudas
10:25 AM #

ignoro si fue tu intensión, pero es una muy buena fáVula...

Comment by ironiadelirium
12:01 PM #

No mames... jajajajaja!!!!
Solo a ti se te puede ocurrir escribir de cosas que rebasan tanto la paciencia...

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